Manual para detectar Corruptos. Aplícalo a tus nuevos vecinos ricos.

Una especialista argentina (que analizó de cerca los procesos de mayor corrupción en la historia de ese país), creó una Tabla de Corrupción que esquematiza de manera gráfica y sencilla qué tan corrupto es un funcionario público en ejercicio.

Según la especialista en Corruptología Estatal, la célebre científica argentina Lic. Mela Fano, en su manifiesto “¿Hay corruptos buenitos? -Reglas del Desfalco Moderno-” (Editorial La Garra Afilada), se puede determinar el nivel o grado de corrupción que un funcionario público tiene en relación a otro o grupo organizado de los mismos mediante la esquematización de datos que analizan las circunstancias que lo influyen en base a datos de comportamiento actual con su pasado inmediato y la historia de su vida.

Las reglas citadas a continuación, indica la Lic. Mela Fano tendrían un índice valorado que iría del 1 al 20, siendo 1 persona honesta (casi Pepe Mujica) y 20 corrupto total, (caso miembro del Directorio del Fondo Indígena). De las mismas reglas, Buitter.com rescata 6 que se aplican perfectamente a la actualidad nacional.

Primera Regla, de la Movilidad:

Luego de acceder al cargo público (escogido a dedo o comprado obviamente), el corrupto salta inmediatamente de marca y tamaño de auto y, la diferencia de marca y tamaño, es el primer índice corruptil. Por ejemplo si el sujeto tenía un Toyota Caldina (de los que se usan habitualmente para cogotear) y pasa a un Audi A5 es mínimo un grado de 2 puntos. Si el sujeto pasa de andar en Dodge (en inglés Dosh –por los dos pies, osea a pata, gamba, manacos, etc.-) a una brutal Vagoneta Toyota Land Cruiser del año y/o jet privado tipo Beachcraft, el grado es de 20 puntos, el máximo permitido en la Tabla Periódica Corruptil, TPC.

Hay también casos inversos (que ni en pedo se aplican en el país), honestos funcionarios que antes viajaban en el tradicional Micro 2 y durante el cargo y después del mismo siguieron tomando el mismo transporte público (revisar insólitos casos de algunos ministros de Don Hernán Siles Suazo) o el famoso caso Petita del 68 del Pepe Mujica ex presidente del Uruguay; ahí se les resta puntos al índice corruptil –lo cual siempre es mejor aunque hoy imposible en la actual coyuntura nacional-.

Segunda Regla, del Escaparate:

Esta regla es casi imposible de que pase desapercibida, la pilcha dice quién es uno antes y después del cargo; si antes  el funcionario adquiría la corbata de poliéster en la 16 de julio a 35 luquitas y posterior a su posesión pasó a tener varias de 300 dólares hay indicios serios de corruptela agravada (pues el funcionario es un coqueto corruptín). Digamos 4 puntos en la tabla. Si antes se vestía con chompita a rayas de lana de oveja y luego su ajuar pasó a ser de baby alpaca hecho por un diseñador, el puntaje puede superar los 35 puntos y, finalmente, si a eso se le agrega que el funcionario sigue pregonando su pobreza franciscana en sus propios medios de comunicación entonces le multiplicas x2.

Tercera Regla, de Oro.

Esta regla NO es la más importante, no se confunda querido lector, esta regla mide la cantidad de “metales preciosos” que tiene el sujeto y no hablamos de mercurio y plomo o estaño en las muelas, sino del mismísimo oro que volvió loco a Midas. Por ejemplo si anteriormente el funcionario poseía un reloj imitación Citizen o un legítimo Toyoba y ahora, en función pública, ostenta bajo la manga un Rolex de oro hay que sumar varios puntos adicionales al índice. Si la camisa lleva mancuernillas de platino, titanio u oro más puntos se le suma. El oro también puede encontrarse en cadenas (tipo bling bling) que llevan los hijos de estos altos funcionarios de estado o suntuosos regalos del metal precioso a la esposa, la amante, la querida, la secretaría, la comadre, la suegra y la “sobrina”. También en casos especiales el metal es parte de la dentadura frontal, de la cantidad de topos de oro o de los enchapados que el funcionario le pone para embellecer la nueva 4×4.

Cuarta Regla, Cambio de la Falda.

No hablamos de ropa sino del relleno (sepa usted entender), esto es una alerta grave de corruptela agravada; los sujetos que ya han degustado las mieles de la corrupción sienten que su compañero o compañera de ruta (la Gordis o el Chochán) ya no es adecuada/o para estar al lado suyo en su nueva 4X4, entonces muda de ropa y relleno cual víbora ponzoñosa y cambia el verdadero amor por una maniquí más correligionaria, más sexy, más dispuesta y más osada, caso Menen y la ex miss universo “la Cecilia Bolocco”.

El caso aún es más grave cuando se cambia a la compañera guerrillera por una ñatita carnavalera, como cuenta una leyenda urbana sobre el K’anachiri y la Raquel. También se aumentan puntos de acuerdo a la cantidad de visitas realizadas por el funcionario a los principales “Puticlubs” del país o si el funcionario tiene membresía en el Caballito, Katanas, Red Lips, etc. Si las señoritas de moral distraída y escasa ropa van a “hacer pieza” directamente a la Asamblea Plurinacional el puntaje se multiplica por 3 de forma inmediata porque ese funcionario tiene muñeca para hacerla pasar.

Quinta Regla de Gol o Autogol.

Al funcionario en cuestión le empieza a gustar o intenta practicar deportes de la elite. Casos concretos de esto fueron el argentino Menen o el brasileño Color de Mello que coquetearon con deportes de “ricos”. Por ejemplo pasar de la t’ejeta al tenis, golf, automovilismo, rally, polo, dirigencia deportiva, etc. También aplica que de haber sido un “madera” para el fútbol en el Cole de pronto se le entra la chiripiolca de querer ser el Número 10 y capitán de la Selección Plurinacional de Fútbol y jugar en todas las canchas habidas y por haber, descuidando la función pública para la cual el soberano lo había designado; eso sí, jamás de los jamases su equipo puede perder pues el árbitro está “aceitado” o el equipo contrario (si gana) podría perder la concesión y/o licitación que se juega de por medio. Este es uno de los más profundos cambios del individuo porque el cambio es involuntario, pues es el subconsciente quien alerta al sujeto y le indica que “la mona aunque vista de seda mona se queda” y por eso sabe que a pesar de la ropa, los autos, el oro y las ñatitas no logra tener el “charmé” de la rancia aristocracia que tanto añoraba desde que estaba en la prepromo.

Sexta Regla, la más fácil.

Según la corruptóloga Lic. Mela Fano, las primeras 5 reglas son muy subjetivas y tienden a ser poco medibles, por eso crea la sexta, que es la más fácil de aplicar y comprobar pues requiere simplemente que se sume y compare todo lo robado entre una gestión presidencial con otra (sumando la corrupción de sus funcionarios) y se haga una regla matemática simple para sacar las claras diferencias.

Por ejemplo, explica la gaucha académica, la gestión Tuto vs. gestión Morales; según datos preliminares, la gestión de Evo ha manejado 70 veces más dinero en el submundo de los “gastos reservados”que el Quico boliviano o del Gringo Sánchez de Lozada (aunque el Vice García Linera diga erróneamente que los “gastos reservados” de Tuto superaban 70 Fondos Indígenas)  y aunque en los tres casos (las tres gestiones amigo lector) igual nomás se ha robado grave al erario nacional y cientos de sus funcionarios estaban o están comprometidos en estas corruptas maniobras de rapiña, se determina que no hay robo o corrupción pequeña o grande, en TODOS los casos TODOS siguen siendo ladrones y corruptos, finalizó la experta argentina.

Finalmente concluyó, querer justificar como recientemente lo hizo el Vicepresidente Alvaro García Linera (en relación a el dinero robado por otros presidentes y el actual desfalco del Fondo Indígena) es como decir que un asesino es más inocente sólo porque mató a su víctima empujándola por las gradas en comparación a otro delincuente que mató a su víctima con 30 hachazos; en todo caso ambos los sujetos fueron, son y serán unos asesinos por más que se pretenda “dorar la perdiz” a los medios.

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