10 Leyes Irrefutables de la Corrupción “A la Boliviana”

(Buitter.com, buscando la Comisión de Etica). No es ajena a nosotros que de un tiempo a esta parte sin que lo sepas nuestro país ha venido siendo golpeado por numerosos escándalos políticos, económicos y sentimentales que han dejado la imagen de Bolivia en el exterior por los suelos “nos dejaron a la mierda” decía la abuela Cleta. No está demás decir que esa mala imagen que hoy tienen los políticos bolivianos y sobretodo los del oficialismo que, a causa de los numerosos escándalos, hasta han perdido el tan mentado Referéndum que, según ellos y su mala consejera Doña Soberbia de Nomeimportismo, lo iban a ganar contundentemente con un 70%.

Bueno Buitters, a causa de esa coyuntura y como estos temas estarán de moda por cuatro años más, Buitter.com se permite lanzar una serie de sus ya famosas teorías, esta vez disfrazadas de Leyes Irrefutables a la Boliviana, las cuales tienen la finalidad de despertar la conciencia

10 LEYES IRREFUTABLES DE LA CORRUPCIÓN A LA BOLIVIANA.

  1. Ley Pilatos: Todo boliviano y boliviana que está en cargos públicos, debe asumir su responsabilidad por las cosas que hace, dice, firma y hasta por las cosas de las cuales no hace nada. Cuidado con echarle la culpa al Jefe o la MAE y/o hacerse al gil cuando las papas queman y se viene la Contraloría o mínimo la Auditoría (por más trucha que actualmente parezca). Si usted ingresa a un cargo público debe estar conciente que tarde o temprano la cagará directa o indirectamente, pues si usted no afila las uñas otros lo harán por usted y de paso, firmarán y cobrarán la coima a su nombre. Por tanto como buen Pilatos, debe lavarse las manos completamente cuando le echen la culpa de los desfalcos en su oficina. Eso sí, guárdese todos los correos que le envío a su MAE rogándole que firme las adjudicaciones, contratos, licitaciones, designaciones y demás, porque usted como un subalterno no está autorizado a nada más que abrir y cerrar la oficina. Igual le tocan 3 años de chirola cuando le alcance la SAFCO.
  2. Ley Zapata: Todo boliviano y boliviana debe tener muy claro que, por más honesto que sea, cuando llegue el momento de la verdad aparecerá en su despacho una dama peliteñida con certificado de nacimiento en mano y le hará entender que usted está sentado en ese puesto gracias a la muñeca de la rubia en cuestión y por ello deberá pagarle una contribución voluntariamente obligada para seguir calentando la silla. Así será en cualquier jerarquía y contrato realizado en el Estado Plurinacional por los siglos de los siglos amén.
  3. Ley ChanchaKollo: Todo boliviano y boliviana, que está en ejercicio de la función pública, tiene que tener obligatoriamente una madrina o un padrino de muy alto rango que lo “proteja” y lo leva a la figura de intocable. Nadie del oficialismo debe andar desvalido por este mundo del señor y no tener la garantía de que mientras roba las arcas del estado no haya nadie que lo cuide. Es imperdonable no tener padrino o madrina.
  4. Ley del Palo Blanco: Todo boliviano y boliviana, en el nivel jerárquico que le corresponda calentar el asiento, debe tener de forma absolutamente obligatoria y de manera irrenunciable, un Palo Blanco (Def: tipo medio cojudo, lo suficientemente tonto para obedecer las órdenes y lo suficientmente vivo para sacar partido de ellas), que haga los trámites, las firmas, depósitos y cobros por él. No se acepta que el funcionario haga las cosas por sí mismo so pena de ser pillado infraganti.
  5. Ley de los Palitos Chinos: Todo boliviano y boliviana debe tener un amigo en una Chifa o en la CAMC, que no es lo mismo, pero es igual. Con el amigo chino debe tener 100.000 Bs. para armar su propia empresa y con ella asociarse de forma legal y respetuosa con alguna novia o ex novia del Máximo Enamoradizo y de esta manera comenzar su vertiginosa carrera de empresario. Ah, eso sí, algún buzo de la embajada China debe avalarlo para hacer legal la empresa, de otra manera seguirá manejando Chifa Patito Pekín por muchos años más.
  6. Ley Lenera: Todo boliviano y boliviana debe tener la suficiente inteligencia (avalada en la lectura de más de 20.000 tapas de libros leídos) para poder ser propietario indirecto, casi invisible, de las más importantes empresas de Comunicación del país y alguna otra de vehículos y, de esta manera, poder articular de manera casi subrepticia su patrimonio que de ninguna manera debe ser declarado y/o depositado en ninguna entidad bancaria. De esta forma se podrá retirar tranquilamente de la vida política tratando de dar clases en la Universidad siempre y cuando saque su título universitario.
  7. Ley KingTanilla: Todo boliviano y boliviana debe conseguir trabajar en Agencia para el Desarrollo de las Fronteras para poder entender el manejo de los negocios estatales desde la perspectiva de las exportaciones no tradicionales y la importación de productos de lujo de 33 camiones en 33 caminones a la vez para no despertar sospechas.
  8. Ley de la Influenza: Todo boliviano y boliviana debe saber que para ser un buen funcionario público debe dominar la teoría del Clientelismo, de manera que sea parte de su trabajo los siguientes dichos “hoy por tí mañana por mí”, “Una mano lava a la otra”, “Proceso de Cambio”, “No dejes para mañana lo que puedes chorear hoy” y otras no menos importantes. Este mismo funcionario debe entender que el concepto “Tráfico de Influencias” no es otra cosa que la envidia de la oposición porque ellos no pueden disfrutar.
  9. Ley de Juez y Parte: Todo boliviano y boliviana debe tener un “tío” que sea parte del Poder Judicial, para que llegado el momento y habiendo fallado en el ejercicio de las Leyes: 1,2,3,4,5,6,7 y 8 pueda apoyarlo jurídicamente para echar la culpa a todos menos a él y así poder salir libre de todo pecado. Eso sí, el “tío” le cobrará, como siempre, el 20% de todo lo choreado, pues las arcas del Estado deben beneficiar a todos.
  10. Ley del Mutis: Todo boliviano y boliviana que se manda una cagada debe estar totalmente “mutis” y no revelar nada. Caso contrario le va a pasar lo mismo que a la que sabemos y directo a la sombra.

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