Científicos descubren que las personas que ven los discursos de García Linera o Quintana sufren de serio daño cerebral

(Buitter.com, desde el Hospital Pacheco de Sucre). No es broma, científicos canadienses, nacionalizados alemanes y radicados en Budapest, miembros todos del Board of European Medical & NeuroPsiquiatric Council, expertos en Neurociencia, realizaron un sorprendente descubrimiento al determinar que las personas que ven televisión con mucha atención y siguen día a día los discursos de Alvaro García Linera y Juan Ramón de la Quintana y demás miembros de la cúpula del Movimiento al Zapatismo MAZ, sufren de un marcado daño cerebral irreversible que incluso les podría generar riesgo de muerte.

Luego de varios estudios, pruebas de campo, pruebas de observación, grupos focales, test de Cuper, pruebas psicotécnicas y psicométricas, etc. Los Neurocientistas canadienses informaron al Buitter.com que pudieron determinar una dramática disminución de la actividad neuronal de la corteza cerebral en los sujetos estudiados sobre todo cuando éstos presenciaban atentamente los discursos de los mencionados políticos bolivianos, episodios mediáticos que sumía a los espectadores en muerte cerebral colectiva descrita como un Apocalipsis Zombie oficialista.

Los neurocientíficos  informaron al Buitter.com que crearon 2 grupos de análisis para determinar sus resultados; inicialmente todos los sujetos debían ser nacidos en el país, estar comprendidos en las edades de los 18 a 55 años, hombres y mujeres; los mismos fueron divididos en 2 grupos: el grupo experimental (sometidos a pruebas drásticas científicas) y el grupo de control (con poco estímulo –tipo placebo-).

El grupo de control fue sometido a prolongadas exposiciones de enardecidos discursos de otros políticos como Doria Medina, Tuto Quiroga, Gonzalo Sánchez de Lozada, Manfred Reyes Villa, Donald Trump, Hugo Chávez, Alberto Fujimori, etc. en sesiones de hasta 8 horas ininterrumpidas, bajo el esquema conductista de Frederic Skinner (padre del conductivismo moderno), paralelamente se les inyectó un medicamento para incentivar los centros de inteligencia y se les puso como fondo musical los Greatest Hits de los Kjarkas. Los resultados obtenidos no sorprendieron a los científicos ya que se comprobó que las personas del grupo de control, todas lúcidas e inteligentes, estallaban en carcajadas al escuchar los absurdos discursos políticos al punto de tener que ser gasificados por los científicos para que se callen.

Por el otro lado, los neurcientíficos informaron al Buitter.com que quedaron pasmados al ver que los sujetos del grupo experimental sometidos a la misma carga de mensajes pero de otros políticos como García Linera o Quintana, con la misma música de los Kjarkas y la misma exposición de tiempo no presentaban, alarmantemente, ninguna actividad en la corteza cerebral vinculada a la inteligencia, razón por la cual pudieron determinar síntomas semejantes a la muerte cerebral, muy similar a los fans de los programas televisivos “Calle 7” y “Esto es Guerra”, conocidos pseudo Realitys que generan episodios de autismo colectivo en la inteligente ciudadanía que los sigue.

Análisis de actividad cerebral determinada en sujetos de control, experimental y en fans de Realitys.
Análisis de actividad cerebral determinada en sujetos de control, experimental y en fans de Realitys. Puede entender Ud. lector que la actividad de la corteza cerebral algunos grupos específicos está por debajo de cero, lo que representa muerte o Apocalipsis Zombie.

Las conclusiones

Luego de un profundo análisis los científicos concluyeron que los sujetos expuestos a los discursos de García Linera y Quintana recibían de forma exagerada palabras con alto contenido de paranoia, desorientación, histeria y miedo que les generaba un efecto neurotóxico y les hacía explotar la corteza cerebral casi como si recibiera un balazo de una 38 especial.

Luego se aplicaron pruebas psicométricas a los sujetos de experimentación, los que fueron conducidos para recrear varias pruebas de agilidad mental. Ninguno pudo armar un autito en ladrillos de Lego, o hacer el cucigrama infantil de Los Tiempos, o hacer “tacataca”; demás está decir que estos sujetos mostraron su habilidad para conducir vehículos en estado de ebriedad, degollar perros o hacer desaparecer en un “dosportres” dinero que uno de los científicos dejó accidentalmente en la mesa.

Es normal este comportamiento? Se repetían azorados los científicos, pues a la luz de los hechos está comprobado que las palabras idiotizantes cargadas de odio y resentimiento generan un grave daño cerebral colectivo, del cual nadie se puede recuperar a menos que se haga una terapia de conciliación y pacificación general.

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