Cerraron la Murillo’s Place. Los algodoneros y globeros fueron relocalizados por falta de niños y se piensa que las palomas morirán de hambre.

OPINIÓN HUMOR (Buitter.com espiando la Plaza Murillo desde un “drone” chino importado por la empresa de la Zapata, así que no es nuestra culpa si se cae, ya que las instrucciones están en mandarín).

Según el Ministro Carlos Vista Gorda, las rejas de la Plaza Murillo no son para evitar la llegada de las personas con capacidades diferentes a la plaza. La autoridad explico que es un programa piloto para evitar la proliferación de bandas en las plazas de la ciudad.

Ante gestos amargos de algunos vendedores de dulces de la calle y otros gremialistas que escuchaban la declaración, aclaro que se refería a bandas y clanes delincuenciales y no a bandas de fiesta de preparación para el Gran Poder.

Dicho esto y ante la alegría de los pasantes, se dio media vuelta dejando a los periodistas del otro lado de la reja y se hizo pepa hacia arriba sin permitir consultas.

Esto nos hizo recordar que cerrar la plaza no es nuevo, se sabe que antes de la Revolución Nacional de 1952, los indígenas tenían prohibido pasear por la plaza central en la misma acera por donde paseaban los señores y las señoras bien. Hoy pasa algo similar, se cierra la plaza al que no se quiere escuchar, al desvalido, al olvidado y al diferente.

Las plazas se crearon para reunir a las personas, siempre fueron los lugares públicos donde el pueblo se junta y decide su futuro. Por eso cerrar las plazas es un mal augurios, sobre todo para los que están dentro del cerco.

De todas maneras y ante la ausencia de las declaraciones del ministro, no nos quedo claro si los clanes delincuenciales están dentro o fuera del cerco.

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