Por promesa de Evaristo muchos atletas de élite competirán por Bolivia.

(Buitter.com, desde la Villa Olímpica de Río 2016). Una noticia bomba circula hoy por los principales ambientes, pasillos y recintos deportivos de la Villa Olímpica que aloja a los competidores olímpicos que participarán este agosto en la nueva versión de las Olimpiadas en Río de Janeiro 2016, Brasil; se trata nada menos que una nueva estrategia propagandística de su excelencia el Magnánimo Evaristo Megatronius Primero, quien apostó su eterno cargo (de presidente) y sumó adicionalmente el obsequio de 1 millón de dólares recién salidos de los gastos reservados del Ministerio de la Pestilencia a quien trajera la medalla dorada para Bolivia.

Como es normal en nuestro deporte altamente competitivo (sarcasmo) y poco apoyado por instancias nacionales, departamentales, locales y así sucesivamente hasta llegar a la pobre y abnegada familia que se banca todos los gastos del atleta, los escasos deportistas que por primera vez participan con marcas propias en la máxima instancia mundial del deporte amateur recibieron asombrados el magnánimo desafío de su Eternidad Altiplánica, quien muy confiado en la historia de las pobres actuaciones deportivas olímpicas nacionales ofreció, en principio, con regalar 50 mil dólares a quien trajera la de oro, 40 la de plata y 30 mil la de bronce y, como es su sobérbica costumbre plurinacional, aumentó la apuesta con el tradicional “All Inn” pokerístico hasta llegar a 1 millón de verdes americanos por la de oro, 900 mil por la de plata y 500 mil por la de bronce.

Al ver que a ningún deportista se le movía los bigotes y menos los músculos, el Altísimo Orinoquense, en un desplante absolutamente Achacóllico decidió redoblar la apuesta y puso su cargo a disposición su alguien traía la dorada, confiado, nuevamente que nadies (como dicen los ayucos de minibús) podría cumplir con tan imposible reto, dada la actual coyuntura deportiva boliviana que arrastra siglos de retraso.

Pero al parecer el chiste le podría salir muy caro al Megatrón de la Plaza Murillo ya que muchos reconocidos atletas de la ex Rusia (muchos sancionados por dopaje con meldonium), atletas de Jamaica, Nigeria, Sudán, Kenia, Togo, Australia, Estados Unidos, Inglaterra, Alemania, Francia e incluso países cercanos al nuestro como Chile, Colombia, Argentina, México y Venezuela expresaron su absoluto interés por nacionalizarse bolivianos de forma inmediata para poder tener la chance de optar por el premio monetario y sobretodo el poder hacer cumplir la promesa de Evaristo de alejarse del poder cuanto antes amén.

Delegaciones completas de atletas (no muy conformes con los premios ofrecidos por sus respectivas asociaciones olímpicas), solicitaron de manera urgente que oficina del Consulado de Bolivia en Río de Janeiro, al mando del Cónsul Néstor Arantes De Nacimiento (no confundir con el afamado Edson), pueda tramitar su cambio de nacionalidad a la boliviana y recibir de forma casi automática los beneficios que el Altísimo Estado Plurinacional proporciona a todos sus ciudadanos, vale decir Bono Juancito Pinto, Atención de Médica de Primera en Hospital Cubano, uso ilimitado de miles de canchas de fútbol, pase a bordo gratuito en el aeropuerto de Chimoré, entrada gratis al museo de Orinoca y varias fantásticas prestaciones que sólo un boliviano recibe diariamente.

El jamaiquino Usain Bolt, campeón mundial de velocidad (6 oros en Pekín y Londres), Yelena Isinbáyeva, recordista ucraniana mundial de salto de garrocha, el norteamericano Michael Phelps, 7 veces oro en natación (y casi retirado), Kohei Uchimura, de Japón, múltiple campeón mundial de gimnasia, La china Si Yaije, múltiple campeona mundial de clavado, entre otros atletas han manifestado su profundo interés por obtener la ciudadanía de nuestro país y con esto lograr el premio mayor… que no es precisamente el monetario (que ya tienen de sobra gracias a sus holgadas y exitosas carreras), sino el permitir a Bolivia emanciparse del yugo de la soberbia, el despilfarro y la corrupción.

Si fuera así, hasta el Buitter.com estaría compitiendo para ver si puede lograr ese cometido olímpico, porque no cree que dando dádivas inalcanzables (y ofensivas) se pueda incentivar al deporte que exige una formación desde las edades más tempranas del desarrollo humano y no una limosna por un objetivo, hoy por hoy inalcanzable.

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