Insólito. Gobierno boliviano expropia los terrenos de propiedad de Satanás y éste no tiene dónde vivir.

(Buitter.com, desde el Infierno de Dante). Satán, Demonio, Diablo, Belzebú, Lucifér, Mefistófeles, Luzbel, Leviatán, Rey del Averno, Inquilino de la Plaza Murillo o como llamen a este personaje en los rincones más oscuros del planeta, ha sufrido hoy un duro revés en su integridad. Personeros de la ABC (Administradora Boliviana de Caminos), lo han desalojado de su hogar de manera abrupta con la excusa de ampliación de un tramo de la Autopista y le han dado 24 horas para abandonar sus predios.

Satuco, como lo llaman cariñosamente los miles de seguidores que noche a noche lo van a visitar para pedirle muy respetuosamente que su carga de contrabando no caiga en manos de la Aduana, para que su competidor muera súbitamente, para que su enemigo sufra una dolorosa enfermedad o el depósito de mercadería del rival se queme en la Uyustus, ha sido notificado por el personal de la ABC para que agarre sus pilchas y sus ofrendas y se dirija a otro sitio, pues al no tener documentación que le asigne el derecho propietario de esos predios no tiene ningún derecho de seguir permaneciendo en ese sector y menos de recibir visitas todas las noches (sobre todo los jueves) de fieles al cariño satánico que buscan el beneficio rápido a costa del mal ajeno.

Belzi (por Belzebú), fue notificado hace 3 semanas para que presente descargos de sus títulos de propiedad, pero al ir a Derechos Reales y Catastro se encontró con funcionarios mucho más maléficos y nefastos que él mismo y no pudo, ni coimeando, conseguir papelitos (aunque sea truchos) que lo ayuden a no ser desalojado de su histórico lugar denominado por sus fieles como “La Curva del Diablo”.

En vano trató de evitar el desalojo de su hogar, se comunicó con los abogados de Zapata, quienes nunca dudarían de tranzar su propia alma por él, pero éstos le contestaron que ya lo habían hecho anteriormente con la Gabriela bajo promesas de eterno amor de la diva masista.

Molesto por la falta de apoyo se dirigió a visistar a sus compadres de la Plaza Murillo, a sabiendas de que desde hace más de 10 años era el dueño de sus almas, pero los inquilinos de Palacio estaban muy ocupados tratando de contener al Frankestein Minero que habían creado y tampoco le dieron mucha bola.

Dios mío! exclamó el rey del averno al no poder evitar que lo expulsen de su hogar.

Su padecimiento fue aplacado por una llamada de su próximo alojado Alvareits Lenera, quien le prometió un poco de tiempo y lo acomodó en una de las estaciones del Teleférico mientras se arreglaban las cosas con los mineros coperativistas.

Hasta el Diablo padece injusticias en este país, concluyó Satanás mientras recogía sus pilchas rumbo a nuevos destinos.

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